Estas últimas semanas las diversas lecturas acerca de
términos sociológicos y comunicativos han ocupado mucho de mi tiempo, y
conforme avanzaba en ellas preguntas e inseguridades me han hecho cuestionarme
muchas cosas.
![]() |
| Fotografía: Mirian Herraiz 2oo6 |
Cuanto nos
rodea nos influye, nos cambia, nos moldea,
eso ya lo sabía, de eso estaba
segura, y eso es lo que ha hecho que me interese cuanto he estudiado acerca de
arte y de historia, lo que me ha empujado a la docencia.
Ahora creo que es
incluso lo que me ha llevado a interesarme por cierto tipo de cine, por libros,
series e incluso personas… Pero no pensé que este máster me llevase a
reflexionar más profundamente sobre ese cine, esos libros, esas series. La
televisión y hoy también la red nos ofrece constantemente narraciones de todo tipo, evidentemente lineales en su
mayoría. Constantemente consumimos una autentica maraña semiótica donde la
velocidad y la exageración auditiva y visual estimula nuestros sentidos y
modera nuestra razón. Consumimos imágenes e ideas que nos provocan sensaciones
o sentimientos cercanos al amor, la pasión, al miedo, al odio, a la rabia, a la
pena, a la compasión… pero ojo he dicho cercanos a. Realidad o ficción, pero
contada con planificadas estrategias, como el mimetismo mediático y la híper-emoción
(Correa, R.I. 20011. Imagen y Control Social) y para un mundo y unos
ciudadanos-público que reclaman su consumo aquí y ahora.

Comentarios
Publicar un comentario